Supermasa, un proyecto colaborativo

Diseño | Collage | Fotografía | Historias

Supermasa es un proyecto personal que busca unir en un mismo espacio perfiles creativos de diferentes disciplinas. Funciona con un procedimiento coherente: a partir de una imagen planteada por un diseñador, un escritor redacta una historia que proporciona un valor añadido a la obra. ¿El siguiente paso? La pieza final, en formato lámina, sale a la venta en la tienda online del proyecto, y por cada ejemplar vendido, los dos autores ganan un porcentaje acorde.

¿Cómo empezó Supermasa?

Supermasa partió con una exposición en el Festival de Arte Contemporáneo Hybrid. También fue una declaración de intenciones: en un estanco tan atípico como es La Expendeduría de Aguilera, el público pudo descubrir 9 collages digitales que se publicaron de manera efímera, entre 2012 y 2014, cuando trabajé en una original revista de moda de lujo en Londres. También pudimos ver el comienzo de las historias detrás de cada lámina.

¿Y qué tienen en común todas las piezas de SUPERMASA?

Una estética pop y extravagante, con un toque divertido y provocador que hace alusión a la cultura de masas y a diseñadores como Jeremy Scott, Franco Moschino o Alexander McQueen. “Revisando todo el trabajo que había hecho a lo largo de los últimos seis años, me di cuenta de que tenía un archivo de diseños enorme, así que decidí crear el espacio creativo SUPERMASA”.

Desapercibidas tampoco pasan las historias que acompañan los collages, porque las han escrito hasta el momento un grupo de seis escritores españoles: Pilar Alberola (responsable de comunicación en el sector lifestyle y arquitectura), Guillermo Peris (desde Bruselas), Javier Pérez de la Cruz (afincado en Berlín), Teresa de Andrés (especialista en comunicación creativa para marcas como Absolut Vodka, Telefónica o Mahou) y Pablo Gandía (director de Incessants y colaborador en ICON, L’Officiel Hommes y Esquire), y las hermanas Handrich. “Noté que a la gente le gustaba mucho más los diseños cuando les contaba de qué iban los textos que los acompañaban. Y ahora quiero seguir con la misma dinámica”, explica Covi. “La idea es animar a que diseñadores, ilustradores y fotógrafos aprovechen sus diseños, que los escritores los doten de perpetuidad, y que al final todos puedan sacar un rendimiento económico de su colaboración”.